LIBACIONES

Por: Myrna E. Rodríguez Vega
AICA-Asociación Internacional de Críticos de Arte

La transformación de un motivo inicial a una imaginería artística constituye una de las vertientes trascendentales de la magia del arte. El acto en sí de tal transformación, entiéndase el proceso creativo, abarca una amplia gama del quehacer humano. Percibir, interpretar, construir, manifestar, expresar, concretizar, transferir, abstraer, explorar y experimentar, son parte integrante del proceso, al igual que el acto de ejecución de la obra propio del oficio de ser artista. Es precisamente mediante la complejidad del proceso creativo que se logra en la obra de arte distintos niveles de significado.

La nueva producción pictórica de Morales Correa, bajo el título de ‘Libaciones’, es un ejemplo de esta fase de transmutación, tanto de lo material pictórico, como del sujeto convertido en contenido. La mirada inquisidora del artista penetra un objeto cotidiano como es un vaso o una copa de licor y abstrae la esencia, no tan sólo del objeto, sino de la experiencia ancestral de degustar el preciado líquido y ofrecerlo a los dioses. De manera análoga al misticismo de la ‘libación’, el artista se adentra en las cualidades del sujeto, extrayendo la médula y acentuando los elementos compositivos. La luz-color en sus múltiples variaciones, las formas y figuras, así como la sensación de espacio, logran una imaginería propia. El artista escudriña en cada detalle, cada efecto luminoso y en cada figura, plasmándolos en su obra.

La intención artística en la obra de Morales Correa se logra precisamente por su identificación con el medio pictórico manifestada en las pinceladas diestras y en la fuerza gestual de los trazos. Su desarrollo estilístico individual se puede observar en la presentación temática. En algunas obras se puede percibir el vaso o la copa llena del líquido embriagador mientras que otras pinturas alcanzan la abstracción llegando a lo no figurativo. No obstante, la muestra presenta un estilo propio que se basa esencialmente en la fragmentación del sujeto representado, en áreas de formas orgánicas en diversidad de tamaños y colores. Estas formas interactúan entre sí en patrones rítmicos contrastantes pero en armonía. Son producidos por la amplia gama cromática de matices, intensidades y tonalidades así como la variación textural visual de campos translúcidos y opacos. Las estructuras compositivas en la pintura, variadas a la vez que integradas, denotan su trasfondo como artista gráfico consciente del diseño y de la forma. Cada obra de arte posee una coherencia entre concepto, contenido y aspecto formal. La obra en su totalidad denota que el artista ha logrado un lenguaje visual muy particular.

Podemos afirmar que la temática de esta reciente muestra pictórica de Morales-Correa, manifiesta una continua búsqueda por el significado existencial. El planteamiento filosófico se concretiza por medio de una depurada técnica. Mediante la transformación de la experiencia sensorial a una de carácter estético, el artista establece una analogía con la ceremonia ancestral de la libación logrando procesos complejos de simbolización.